Huevos recogidos, sellados y envasados a mano
Me gusta
escarbar la tierra
Me fascina
la comida sana
Nuestros huevos ya son, oficialmente, ecológicos
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42€
84€
Galería de fotos de la granja de Los huevos de Rosalinda
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La distribuidora ALIECO nos incorpora a su catá logo.
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Historia de un exitoso fracasado
LOS HUEVOS SON NATURALES
FOMENTAR LA MANERA TRADICIONAL Y ARTESANA DE HACER LAS COSASMi granja es muchas cosas pero sobre todo y fundamentalmente un negocio. Inicio la actividad con 400 gallinas, ¡si lo hiciera para consumo propio me sobraría con seis! Una granja avícola convencional es difícil que posea menos de 6.000 animales, como muy pocos. Ese número ya es incontrolable sin ayuda de máquinas, ordenadores y agujas. En mi granja yo soy el que les da de comer y de beber, el que les abre la puerta de madera para que salgan a disfrutar del patio, el que limpia y el que las estudia de cerca para ver y analizar todos sus comportamientos. Creo que hasta 1.000 gallinas puede ser un número controlable. Mi compromiso público, ya lo digo ahora, es llegar a esa cifra porque lo que de verdad me gusta en la vida es lo que hago y cómo lo hago. Mi riqueza no es un billete sino la gente. Y cuando nos hayamos conocido, querré volver a compartir el tiempo contigo sabiendo que  lo disfrutaremos con un especial encanto. Mi riqueza es que tú vuelvas a comprarme huevos y si no han sido buenos, por la razón que sea,  yo te lo justificaré mirándote a los ojos y tú me creerás.
SON DE AQUÍ, DE LA RIOJAHay tomates que en invierno proceden de Marruecos. Hay pimientos de que vienen de Perú. Y melocotones australianos. ¿Cuánto sentido tiene consumir productos de regiones tan alejadas siendo factible producciones locales que además de otorgarles frescura, obliga a que el dinero circule entre nosotros? Este es un pilar de la ecología entendida correctamente. Resulta contradictorio consumir productos sin contaminación pero que han recorrido mil kilómetros hasta nuestra mesa. Los huevos de Rosalinda son de kilómetro 0.
LA CONSERVACIÓN DEL MEDIO AMBIENTELos seres vivos necesitamos la tierra, el aire, el agua y el fuego. Hay que cuidar y proteger estos elementos o al menos colaborar en ello. Me gusta que la tierra huela a su propia materia, que la brisa me bese la cara con el aroma de la tierra mojada por la lluvia y que el sol la ilumine haciendo que surjan los brotes de la naturaleza. Me gusta la vida diminuta que transcurre por debajo de mis pies sin ser calcinados por productos químicos, la transformación de la semilla, la mezcla de olores descolgados de parras y olivos, el sonido de la luna entre las hojas, los pájaros que anidan en el cielo provocando a la imaginación...
EXISTE UNA FORMA SANA DE HACER DINERO¿Es malo ser ambicioso? Mi respuesta es tajantemente... NO. Sin embargo comprendo que la ambición puede convertirse en enfermedad cuando tu destino se reduce a eso. El fin de un negocio es hacer dinero, está claro, pero también cumple, una función social, puesto que está prestando un servicio que los demás no pueden ofrecer ya que se ocupan de otras tareas y porque a través de sus beneficios paga impuestos que luego repercuten en la Sanidad o en la Educación de nuestros hijos. Mi negocio, insisto, tiene que ser rentable porque esa es su esencia, pero el mío, además, es colaborar y recibir colaboración de otros estratos o agentes sociales. Mi forma de hacer dinero tiene que llevar implícita en cada acción que desarrolle el respeto a la vida en su amplio sentido, cooperar y comprometerse con sectores más débiles y con las generaciones futuras. Soy lo que siento. Soy lo que pienso. Soy lo que hago. Pero no estoy solo. Por lo tanto soy también lo que comparto y lo que recibo. Quienes ya conocen de cerca este proyecto saben de sobra que no hubiera sido posible sin la aportación inicial -económica y moral- de más de cien personas, a las que por otra parte, más allá de sus deseos de comer huevos ecológicos, tenían la necesidad y la esperanza de ofrecerme una nueva oportunidad de trabajo, que en tiempos tan delicados como los que vivimos, cobra una dimensión humana extraordinaria, donde prevalece la solidaridad y el amor al prójimo. Por lo tanto, si he recibido tanto, cómo no transformar dicha energía en el espíritu mismo de esta nueva aventura empresarial. Me siento como el gestor de un patrimonio intangible mucho más valioso que el capital físico.